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domingo, 22 de abril de 2012

Tallada en Jardín de Brisas

Y es verdad Madre mía; y es verdad Esperanza nuestra; es verdad y bien lo sabemos todos. Pero al soñarte de regreso a tu templo después de perfumar con tu bendita gracia las calles de Sevilla y de haber abierto el cielo de par en par sus puertas sobre el rincón luminoso de tu barrio convertido por Ti y para Ti en antesala de la Gloria misma, mi corazón rompe como en grito devocional, que vuelve a repetir esa Letanía compuesta también para Ti. Para Ti, Macarena que eres Sevilla en requiebro. Andalucía en su más hondo y auténtico perfil. España en razón y fondo. ¡El Cielo mismo hecho Luz y Caricia, sobre nosotros y siempre con nosotros! Para Ti, Macarena porque:

Como Tú ninguna
Estrella de la mañana
de morena de juncal
y de Gracia sevillana.
Pero como Tú ninguna,
porque Tú eres la Giralda
en repique de alegría
por los caminos del alba
y también Torre del Oro
entre espumas recamada,
y Guadalquivir de encajes
con orillas de esmeralda,
porque en su cauce navegue
tu pena de sal amarga.
Pero como Tú ninguna,
porque Tú eres la bandera
del candor y la ternura,
en el mástil de esta tierra
rincón de amor y ventura,
y eres su calle de cielo,
y eres su plaza escondida,
y eres cristal de sus fuentes,
y eres luz de esquinas,
y eres flor de sus jardines,
y eres venda de su herida,
y eres su escudo de gloria,
y eres sangre de su vida,
y eres árbol de su sombra,
y eres rosa de su espina,
y eres ala de su vuelo,
y eres campana en su arista
y eres perfume en su ambiente,
y eres color de sus días,
y eres copla en sus sentires,
y eres su faro y su guía.
Por eso a Ti Macarena,
tallada en jardín de brisas
con las gubias celestiales
del dolor y la sonrisa,
te hicieron la Soberana
de las Legiones Divinas,
te coronaron de estrellas,
te proclamaron Bendita,
y te bajaron los ángeles
para dejarte en Sevilla.
Por eso Reinas habrá,
pero como Tú ¡Ninguna! 

D. Antonio Rodríguez Buzón
Pregón de la Semana Santa de Sevilla de 1956

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domingo, 15 de abril de 2012

Bella Perla de San Gil

Y tras el Gran Poder, la Virgen de Sevilla, ¡La Macarena! Primor Doloroso hecho suspiro, triunfo, canción y júbilo desbordado, y a la que no hay necesidad de ensalzar en absoluto, ya que el pueblo con exacto sentido y con voz inefable, sólo necesitó el breve espacio de los cinco versos que componen una saeta para definirla:

No es preciso que te alaben 
bella perla de San Gil 
porque todo el mundo sabe 
que de frente y de perfil 
más buena moza no cabe.

D. Antonio Rodríguez Buzón 
 Fragmento del Pregón de la Semana Santa de 1956


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domingo, 8 de abril de 2012

¿Has visto a Dios caminar?

A continuación, percibiremos el caminar seguro y firmísimo del Cristo de Sevilla. De ese Cristo del Gran Poder, que es Dios mismo que cruza nuestras calles cuando la ciudad entera se ha hecho ruta, borde, y ladera, de ese divino caminar.
Porque para Ti, Cristo Bendito del Gran Poder, ya lo he dicho y vuelvo a repetirlo:

Toda Sevilla, Señor,
es borde de tu camino;
toda su luz, resplandor
de tu farol encendido;
todo su aire, como el paso
de tu sublime martirio;
Todos sus balcones, jarras
cinceladas de platino;
toda su gracia, faldones
a tu sereno equilibrio;
todas sus calles y plazas
amargura sin sonido;
toda su sombra, la túnica
de tu cuerpo dolorido;
todo su mirar agujas,
bordándola de oro fino;
todas sus coplas, saetas
clavándose en tus oídos;
toda su voz, capataz
para alzarte con cariño;
todas sus flores, claveles
para cuajarte en los frisos;
todo vuelo, golondrina
para arrancar tus espinos;
todo recuerdo, oración;
todas las promesas, lirios;
todas las fuentes, de llantos;
todo el silencio delirio
y anónimo costalero,
la blanca flor del suspiro.
¡Quien vio cruzar al Gran Poder,
vio caminar a Dios mismo!

(...)

Y que tengan por último la seguridad y aquí finalizo que si alguno de nosotros así nos lo suplica y desea con todas las veras de su alma, será por aquella razón que en musical estrofa cantó una voz fuerte y segura, sobre el pentagrama confuso de una madrugada inolvidable, al cruzar por ella El Cristo de Sevilla:
Si alguien te alza la mano
o te ofende, Gran Poder,
te juro Dios Soberano
que ése no pudo nacer
bajo el cielo sevillano.
He dicho.

D. Antonio Rodríguez Buzón
 Fragmento del Pregón de la Semana Santa de 1956
 
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